CRESTA PINTURAS, 1960
Edgar A. Etkin
Galería Peuser
Catálogo de exposición
Buenos Aires
Argentina
De manera similar en que las verdades universales poseen estructuras sencillas, la obra de Cresta se torna axiomática. Partiendo del orden eternizado en el tiempo y el espacio, construye con inteligencia sensible y libre un sentido antropológico; el mundo que le rodea y contiene percibido a través de su metafísica natural.
Para evolucionar hasta elfo expresa su "ruptura con escuelas y formulismos, convencido de vivir una época nueva, la perspectiva, que puede sintetizarse en dos categorías fundamentales: espacio y tiempo".
Esta génesis espacial, presente en cada composición, y los elementos que la constituyen tienen la medida del hombre que los hace trascendentes por un medio místico experimentado y una dinámica admiración por fuerzas intangibles que descubre el artista al crear cosmogónicamente el equilibrio entre la intuición y lo racional, equilibrio que la inteligencia subyacente modela en proyección del más allá humano, oculto en lo cósmico, en el espacio y el tiempo, de los que Cresta transmite visiones hondas y admirables, fundidos a una poesía severa e inédita en ritmos, colores y tensiones vitales, donde la totalidad queda representada en planos con calidades orgánicas, en el magnetismo abismal o en el choque con una gran masa espacial.
Y al trasladar al espacio, como lugar esencial de, vibración del tiempo y de principio cinético de signos y formas visuales, comunica Cresta descubrimientos en un mensaje de la más rigurosa importancia plástica actual.